Esta iniciativa impulsada por la Comisión Europea pretende crear territorios más fuertes, conectados, resilientes y prósperos de aquí a 2040. Parte del reconocimiento de la enorme diversidad de zonas rurales, pero también de los desafíos comunes que comparten, como la despoblación, el envejecimiento, la falta de servicios, las dificultades de acceso al empleo o la brecha digital.
En esta estrategia las personas mayores son vistas como parte activa del medio rural. Asimismo, se apuesta por el relevo generacional, la importancia de las relaciones intergeneracionales, el acceso a servicios, la lucha contra la soledad y la capacitación digital de los mayores.
Para poner en marcha esta hoja de ruta, se han creado dos herramientas principales: el Pacto Rural, una red de cooperación entre administraciones públicas, organizaciones, empresas, ciudadanía y agentes locales para compartir experiencias y coordinar acciones; y el Plan de Acción Rural, que incluye medidas concretas financiadas a través de políticas europeas como la Política Agraria Común (PAC) o los fondos de cohesión.