Sistema para reducir el riesgo de sufrir un segundo ictus

Un proyecto europeo ha probado un sistema digital para reducir el riesgo de sufrir un segundo ictus.

AÑO

2020

ORGANIZACIÓN

Comisariado para la energía atómica y las energías renovables

TIPO DE CONTENIDO

TEMA

Cerebro, Enfermedades cardiovasculares, Prevención, Tecnología

ÁMBITO GEOGRÁFICO

Unión Europea/Internacional

LUGAR DE DESARROLLO

PERFIL DEL DESTINATARIO

Sociedad en general
Sistema para reducir el riesgo de sufrir un segundo ictus

El riesgo de sufrir un segundo ictus aumenta especialmente cuando el paciente no se adhiere al tratamiento, y este tiene un mayor riesgo de muerte o discapacidad que el primero. La iniciativa STARR, financiada con fondos europeos y coordinada por el Comisariado para la energía atómica y las energías renovables (Francia), ha desarrollado un sistema de apoyo a la toma de decisiones y autogestión, que es modular, rentable y fácil de usar.

El sistema informa a los pacientes de ictus sobre la relación entre sus actividades diarias, como la toma de medicamentos, la actividad física y la dieta, y el riesgo de sufrir un segundo ictus. La solución se basa en un modelo predictivo informático previo que calcula el riesgo de padecer un ictus secundario, así como en dispositivos vestibles que detectan la actividad física, dispositivos médicos conectados que controlan parámetros médicos como la tensión y el colesterol, y servicios de autogestión para pacientes que ofrecen recomendaciones y apoyo para aumentar la adherencia a los tratamientos recetados y optar por un estilo de vida más sano. Las aplicaciones móviles, los juegos serios y una plataforma basada en la visión para realizar ejercicio en casa son los principales servicios de autogestión integrados en el sistema.

Los socios del proyecto evaluaron la utilidad, la usabilidad y la accesibilidad del sistema, y su efecto en la calidad de vida y autonomía de los pacientes de ictus y sus cuidadores. La mayoría de participantes (83%) declararon estar muy satisfechos y mostraron una independencia y conocimiento de los factores de riesgo de ictus mayores. La tensión arterial también mejoró y se realizaron más consultas a tiempo e informadas a especialistas y médicos de cabecera.

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