Son actuaciones preventivas y terapéuticas diseñadas para mantener o mejorar la capacidad de personas en situación de dependencia (especialmente Grados I y II) para realizar actividades de la vida diaria. Buscan fomentar la independencia, evitar el agravamiento de la dependencia y facilitar la vida autónoma.
Se trata de servicios que forman parte del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD).