Programa que ofrece a las personas cuidadoras herramientas de autocuidado a través de la autorreflexión y la formación
El “programa de bienestar integral para cuidadores de persona mayor”, es innovador en todo sentido y especialmente porque se desarrolla en uno de los municipios más poblados del departamento de Cundinamarca, estigmatizado por la inequidad social en la movilidad, educación, salud, seguridad y las familias que cuentan con personas mayores a las cuales deben cuidar en condiciones socioeconómicas difíciles, enmarcadas exclusivamente por el cuidado realizado por mujeres, lo cual permitió implementar el programa, a fin de brindar un respiro a las personas cuidadoras, enseñarles a cuidar de ellas mismas, brindado herramientas socioemocionales e incentivando que no deben abandonar su proyecto de vida sino hacerlo realidad mientras llevan a cabo su rol fundamental de cuidador.
El Programa de Bienestar Integral para cuidadores de personas mayores presenta total coherencia con el presente criterio, dado a que ha permitido la conformación de grupos sociales articulados a través de redes privadas y públicas, generando en los participantes un proceso de formación, capacitación y desarrollo de competencias personales, por medio del aprovechamiento de los recursos físicos y personales, que han hecho de esta experiencia una buena práctica a partir de un liderazgo comunitario, del emprendimiento y la sostenibilidad.
Los resultados obtenidos hasta el momento han sido muy positivos, aunque se sigue trabajando la práctica y para implementar las acciones de mejoras se ha puesto en marcha las siguientes técnicas de recolección de la información:
En algunas de las personas cuidadoras informales la labor de cuidar tiene un efecto de sobrecarga con impacto en su salud física, psicológica y social; sin embargo, dentro de los espacios del desarrollo del programa de Bienestar Integral para cuidadores de personas mayores se evidencia que se ha favorecido la calidad de vida de las Personas Mayores, familiares, empoderando a las familias para retomar el cuidado, así como a las personas cuidadoras contratados, ya que también mejora su calificación profesional y empleabilidad, éstos aprenden a cuidar a través de la formación, lógica e imitación en este sentido las intervenciones incluyen aspectos relacionados con la mejoría de su salud y su formación en cuidados adaptándose mejor al rol, todo ello se evidencia en la participación a las sesiones del programa y las actividades desarrolladas en los retos del cuidado.
El programa de bienestar integral para cuidadores es ruralizable porque empodera al cuidador informal mediante herramientas de autocuidado y espacios de respiro que mitigan la sobrecarga y la soledad en zonas dispersas, asegurando la sostenibilidad del cuidado donde no existen centros residenciales. su enfoque basado en la "lógica e imitación" aporta una flexibilidad formativa ideal para contextos con infraestructuras educativas limitadas, permitiendo que los participantes actúen como "replicadores" que difunden el bienestar de vecino a vecino en áreas con baja densidad de profesionales.
Finalmente, al mejorar la calificación técnica de los cuidadores, el programa no solo eleva la calidad del servicio, sino que fomenta la empleabilidad y el arraigo local, permitiendo que las personas permanezcan en su territorio con una ocupación digna y reconocida.