Mi casa: una vida en comunidad

Viviendas integradas en la comunidad para personas con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo

AÑO

2026

ORGANIZACIÓN

ANFAS

TEMA

Cuidados, Discapacidad

ÁMBITO GEOGRÁFICO

Local

LUGAR DE DESARROLLO

Pamplona

RURALIZABLE

Si

PERFIL DEL DESTINATARIO

Familias
Personas con discapacidad
Profesionales
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Mi casa: Una vida en comunidad se trata de un servicio de atención residencial prestado en una vivienda en la comunidad para personas con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo, que facilita su inclusión y participación social.

Ponemos en valor la vida en la comunidad y utilizamos metodologías que hacen efectiva esa vinculación con propuestas como “rutas amigas” y “conectoras comunitarias”. Los apoyos se constituyen como eje principal sobre el que se basa nuestra actuación partiendo del conocimiento de la persona, de sus preferencias y su proyecto de vida.

BBPP Mi Casa de ANFAS

RECURSOS E INNOVACIÓN

Con respecto a los modelos tradicionales de atención, el proyecto “Mi Casa: Una vida en comunidad” es la primera vivienda para PGNA que en Navarra que no está respaldada por un centro residencial. Por lo tanto, las seis personas que viven en el piso participan y obtienen respuesta a sus necesidades en los recursos de la comunidad, en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía de Pamplona. Los centros residenciales eran los recursos orientados a las PGNA; con la incorporación de este proyecto, se ha dado el paso a la “vida independiente”; por ello, se han empadronado en el domicilio actual, solicitada la asignación de profesionales de atención primaria y salud mental, etc.

Para ello, se ha incluido un nuevo rol profesional como es la “conectora comunitaria”, la cual realiza un mapeo de los recursos y hace la función de enlace de las personas con la red de servicios comunitarios. El nuevo paradigma de apoyos defiende un enfoque comunitario basado en el concepto de calidad de vida y en los apoyos individualizados. Centramos la atención en las características del entorno y en cómo estas interaccionan con las características de la persona. El éxito de las intervenciones y de los avances se mide en términos de bienestar personal o calidad de vida.

RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Con respecto a los modelos tradicionales de atención, el proyecto “Mi Casa: Una vida en comunidad” es la primera vivienda para PGNA que en Navarra que no está respaldada por un centro residencial. Por lo tanto, las seis personas que viven en el piso participan y obtienen respuesta a sus necesidades en los recursos de la comunidad, en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía de Pamplona.

Los centros residenciales eran los recursos orientados a las PGNA; con la incorporación de este proyecto, se ha dado el paso a la “vida independiente”; por ello, se han empadronado en el domicilio actual, solicitada la asignación de profesionales de atención primaria y salud mental, etc. Para ello, se ha incluido un nuevo rol profesional como es la “conectora comunitaria”, la cual realiza un mapeo de los recursos y hace la función de enlace de las personas con la red de servicios comunitarios.

El nuevo paradigma de apoyos defiende un enfoque comunitario basado en el concepto de calidad de vida y en los apoyos individualizados. Centramos la atención en las características del entorno y en cómo estas interaccionan con las características de la persona. El éxito de las intervenciones y de los avances se mide en términos de bienestar personal o calidad de vida.

RURALIZABLE

La buena práctica de ANFAS Navarra es replicable en entornos rurales porque se fundamenta en la descentralización y la proximidad, adaptando los servicios a la realidad geográfica y social de cada zona. Al establecer sedes locales y colaborar estrechamente con ayuntamientos y centros de salud rurales, el modelo permite que las personas con discapacidad intelectual y sus familias accedan a apoyos especializados sin abandonar su entorno habitual, garantizando así la igualdad de oportunidades frente a quienes viven en grandes núcleos urbanos.

Además, su viabilidad en el medio rural reside en un enfoque comunitario y flexible que aprovecha los recursos locales para fomentar la inclusión social. La replicabilidad se facilita mediante la creación de redes de voluntariado cercano y programas adaptados (como atención temprana o envejecimiento activo) que se ajustan a las necesidades específicas de poblaciones dispersas. Este modelo no solo mejora la calidad de vida de los usuarios, sino que también sensibiliza a la comunidad rural, convirtiéndola en un entorno más acogedor y proactivo en la defensa de los derechos de este colectivo.

Documentos Relacionados

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Memoria del programa Mi Casa Anfas