RESULTADOS Y CONCLUSIONES
Con respecto a los modelos tradicionales de atención, el proyecto “Mi Casa: Una vida en comunidad” es la primera vivienda para PGNA que en Navarra que no está respaldada por un centro residencial. Por lo tanto, las seis personas que viven en el piso participan y obtienen respuesta a sus necesidades en los recursos de la comunidad, en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía de Pamplona.
Los centros residenciales eran los recursos orientados a las PGNA; con la incorporación de este proyecto, se ha dado el paso a la “vida independiente”; por ello, se han empadronado en el domicilio actual, solicitada la asignación de profesionales de atención primaria y salud mental, etc. Para ello, se ha incluido un nuevo rol profesional como es la “conectora comunitaria”, la cual realiza un mapeo de los recursos y hace la función de enlace de las personas con la red de servicios comunitarios.
El nuevo paradigma de apoyos defiende un enfoque comunitario basado en el concepto de calidad de vida y en los apoyos individualizados. Centramos la atención en las características del entorno y en cómo estas interaccionan con las características de la persona. El éxito de las intervenciones y de los avances se mide en términos de bienestar personal o calidad de vida.