La Ley 7/2009, de 22 de diciembre, de Servicios Sociales de La Rioja pone especial énfasis en la cercanía de los servicios, la prevención de situaciones de riesgo y la intervención rápida, buscando que los problemas sociales se detecten y atiendan cuanto antes.
La legislación insiste en evitar que muchas personas lleguen a situaciones de mayor vulnerabilidad, favoreciendo el mantenimiento de su autonomía el mayor tiempo posible. También en que la atención social debe estar próxima a la ciudadanía, facilitando un acceso sencillo, rápido y comprensible. Siempre que sea posible, se prioriza que las personas reciban apoyo en su propio entorno, evitando desplazamientos innecesarios y favoreciendo su bienestar cotidiano.
El sistema se organiza en dos niveles complementarios que permiten dar respuesta a diferentes tipos de necesidades: los servicios sociales comunitarios y los servicios especializados. En cuanto a las prestaciones, contempla un conjunto amplio de apoyos que se adaptan a cada situación personal. La norma también refuerza el reconocimiento de los derechos de la ciudadanía dentro del sistema de servicios sociales, así como subraya la necesidad de una coordinación efectiva.