Esta ley chilena, que ha servido de referencia a nivel mundial y fue modificada en noviembre de 2025, se caracteriza por un etiquetado claro en los envases de alimentos que advierte cuando un producto contiene niveles altos de ciertos componentes que, consumidos en exceso, pueden perjudicar la salud. También introduce restricciones en la publicidad dirigida a menores y regula la venta de alimentos en entornos escolares.
El objetivo es informar mejor a los consumidores, proteger a la infancia, disminuir el consumo de productos no saludables y reducir enfermedades relacionadas con una dieta poco saludable, como la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. De este modo, los productos alimentarios que superan ciertos límites de nutrientes establecidos deben llevar un sello negro en el envase con advertencias como: alto en calorías, alto en azúcares, alto en sodio y alto en grasas saturadas.
Se prohíbe la publicidad dirigida a menores de 14 años de productos que tengan estos sellos, es decir, no pueden utilizar personajes infantiles, dibujos animados, juguetes o regalos promocionales ni estrategias de marketing pensadas para niños. Además, los centros educativos no pueden vender ni promocionar productos con sellos de advertencia. Por último, la ley impulsa acciones de educación nutricional.