PATEL, ALPA V.; FRIEDENREICH, CHRISTINE M.; MOORE, STEVEN C.; HAYES, SANDRA C.; SILVER, JULIE K.; CAMPBELL, KRISTIN L.; WINTERS-STONE, KERRI; GERBER, LYNN H.; GEORGE, STEPHANIE M.; FULTON, JANET E.; DENLINGER, CRYSTAL; MORRIS, G. STEPHEN; HUE, TRISHA; SCHMITZ, KATHRYN H.; MATTHEWS, CHARLES E.. American College of Sports Medicine Roundtable Report on Physical Activity, Sedentary Behavior, and Cancer Prevention and Control. Medicine & Science in Sports & Exercise 51(11):p 2391-2402, November 2019. | DOI: 10.1249/MSS.0000000000002117
Esta revisión científica realizada por un panel internacional de expertos convocado por el American College of Sports Medicine tenía por objeto evaluar la evidencia científica disponible sobre cómo la actividad física y el sedentarismo se relacionan con la prevención del cáncer, el control de la enfermedad y la supervivencia.
Los niveles más altos de actividad física se asocian con un menor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, entre ellos colon, mama, endometrio, riñón, vejiga, esófago o estómago. Pasar mucho tiempo sentado o inactivo por sí mismo se ha asociado con un mayor riesgo de algunos cánceres, entre ellos de endometrio y colon, lo que sugiere que no basta con hacer ejercicio, sino que también hay que evitar la inactividad prolongada. Para personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer, hacer actividad física después del diagnóstico está asociado con una mejor supervivencia, especialmente en cáncer de mama y de colon. Eso sí, es necesario protegerse del sol al realizar ejercicio al aire libre para evitar el riesgo de melanoma (cáncer de piel).
Según los científicos, esta asociación se debe a la existencia de una serie de mecanismos biológicos plausibles (estudiados en humanos y animales): reducción de inflamación crónica, mejora del sistema inmunológico. regulación de hormonas relacionadas con el cáncer, mejora del control del peso corporal… Todo esto contribuye a disminuir el riesgo de que células normales se conviertan en cancerosas.