La estrategia propone una respuesta integral que combina prevención, detección e intervención, implicando tanto a las administraciones públicas como a la sociedad en su conjunto. Una de las novedades es el uso de herramientas digitales, como sistemas basados en inteligencia artificial, para evaluar la situación emocional y detectar posibles casos de soledad de forma temprana. Asimismo, apuesta por crear entornos más inclusivos y conectados, fomentando redes de apoyo, voluntariado y participación social.
Se organiza en tres líneas de actuación principales:
Detección y conocimiento
- Mejorar el diagnóstico del problema.
- Usar tecnología para identificar casos.
- Formar a profesionales.
Sensibilización, prevención e intervención
- Campañas para reducir el estigma.
- Actividades comunitarias e intergeneracionales.
- Programas de acompañamiento y apoyo a cuidadores.
Innovación y trabajo en red
- Coordinación entre administraciones, entidades y comunidad.
- Uso ético de la tecnología.
- Integración del problema en políticas de salud, vivienda o servicios sociales.