Increased phosphorylated tau (pTau-181) is associated with neurological post-acute sequelae of coronavirus disease in essential workers: a prospective cohort study before and after COVID-19 onsetYang, Xiaohua et al.eBioMedicine, Volume 123, 106106.
La pandemia de COVID-19 ha dejado secuelas que van más allá de la infección inicial. Muchas personas experimentan síntomas persistentes durante meses o años, lo que se conoce como COVID persistente. Este estudio científico analizó si estos síntomas, especialmente los relacionados con el cerebro (como problemas de memoria o niebla mental) pueden estar asociados con cambios biológicos que aumenten el riesgo de enfermedades neurológicas en el futuro.
En concreto, midieron una proteína llamada tau fosforilada (pTau-181), que está relacionada con procesos neurodegenerativos y suele encontrarse elevada en enfermedades como el alzhéimer. Las personas con síntomas neurológicos de COVID persistente presentaban niveles un 59% más altos de la proteína tau en la sangre después de la infección en comparación con los niveles que tenían antes. Los niveles de tau eran aún más elevados en quienes llevaban más de 1,5 años con síntomas neurológicos. Las mediciones se realizaron entre 6 meses y 4 años después de la infección, lo que sugiere que los cambios pueden persistir durante mucho tiempo.
Así, la proteína tau elevada en sangre se considera un marcador de daño o alteración en el cerebro. Por ello, los resultados indican que el COVID persistente con síntomas neurológicos podría estar asociado a cambios biológicos que, a largo plazo, podrían aumentar el riesgo de deterioro cognitivo o enfermedades neurodegenerativas.
