Es un tratado internacional regional promovido por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para promover, proteger y asegurar el reconocimiento y pleno ejercicio de los derechos humanos de las personas mayores, con igualdad y sin discriminación por motivo de edad.
Se basa en principios fundamentales como: dignidad humana, igualdad y no discriminación por edad, autonomía e independencia de la persona mayor, participación plena en la sociedad, bienestar y seguridad, solidaridad y respeto a la diversidad cultural…
Los países que la ratifiquen deben adoptar leyes y políticas para proteger los derechos de las personas mayores, prevenir, sancionar y erradicar prácticas de maltrato, abuso, abandono o negligencia contra ellas; garantizar acceso a servicios adecuados de salud y atención, incluyendo cuidados paliativos; promover inclusión social, económica, cultural y política; y facilitar acceso a la justicia y mecanismos eficaces para reclamar sus derechos.
Es considerada el primer instrumento jurídico regional en el mundo que aborda de manera integral y vinculante la protección de los derechos de las personas mayores, incluyendo aspectos civiles, sociales, económicos y culturales. Además, sirve como herramienta para orientar políticas públicas nacionales, ayudando a promover un envejecimiento activo, saludable y con pleno respeto de los derechos humanos.