En Europa, miles de jóvenes e incluso niños se encargan de cuidar a familiares con enfermedades, discapacidad o dependencia. En este contexto, el proyecto ME-WE, financiado con fondos europeos y bajo la coordinación de la Universidad Linneo (Suecia), un equipo de investigadores y ONG estudió los perfiles y las preferencias de los cuidadores jóvenes en Europa.
Los resultados pusieron de relieve las graves repercusiones que tiene la prestación de cuidados de alta intensidad en la salud mental y que, debido a la falta de apoyo, estos ciudadanos sufren aislamiento y depresión. A partir de esta información, se diseñó una aplicación móvil que ofrece apoyo de profesionales y se elaboraron planes para interveciones presenciales y online con el objetivo de mejorar el bienestar de esta parte de la población.
Dos terceras partes de los participantes consideraban que la persona a la que cuidaban estaba mejor gracias al proyecto. Además, mencionaron cambios positivos con respecto a la gestión de pensamientos y sentimientos estresantes. La capacidad de ser más tolerante con uno mismo o de cuidar mejor de sí mismo también fue uno de los aspectos más destacados, así como la mejora del rendimiento escolar.