La Ley 12/2007, de 11 de octubre, de Servicios Sociales de Cataluña cuenta con un enfoque que no se limita a cubrir necesidades básicas, sino que promuve la inclusión social, la igualdad de oportunidades y la autonomía personal.
Se centra en evitar desigualdades, favorecer la integración social y apoyar a las personas en todas las etapas de la vida en base a los principios de universalidad, responsabilidad pública, igualdad, justicia social, atención personalizada y prevención. Los servicios sociales se organizan como una red pública con dos niveles: servicios sociales básicos y especializados.
La cartera de servicios sociales define las prestaciones garantizadas, establece quién puede acceder y determina condiciones y requisitos, incluyendo servicios (residencias, centros de día y atención domiciliaria), prestaciones económicas y programas de intervención social. Además, la ley adapta los servicios al territorio mediante áreas básicas de servicios sociales y la coordinación entre administraciones locales y autonómicas, lo que permite una atención más cercana y eficiente.