Busca mejorar la calidad de vida de las personas mayores, promoviendo que puedan seguir siendo autónomas, participativas y saludables durante más tiempo. Una de las claves es la autonomía personal, por lo que apuesta por retrasar la dependencia, promoviendo hábitos saludables, prevención de enfermedades y apoyo en el día a día para mantener la independencia.
Para promover la salud y el bienestar incluye acciones para mejorar la salud física, mental y emocional, como programas de ejercicio, envejecimiento saludable y prevención del deterioro cognitivo. Además, impulsa la participación de las personas mayores en la vida social, cultural y comunitaria, favoreciendo su papel activo en la sociedad.
El plan también fomenta la formación, el aprendizaje continuo y el acceso a las nuevas tecnologías para reducir la brecha digital. Igualmente, contempla iniciativas para detectar y reducir el aislamiento social a través de redes de apoyo y programas comunitarios, así como promueve la adaptación de espacios, servicios y recursos para que sean más accesibles y seguros para las personas mayores. Todo esto implicando a diferentes áreas (servicios sociales, sanidad, cultura, etc.) con el fin de ofrecer una respuesta global y coordinada.