Cooperativa de viviendas colaborativas autogestionadas por las personas mayores
El proyecto de cohousing introduce un enfoque innovador en el ámbito de la vivienda colaborativa para personas mayores, combinando elementos arquitectónicos, sociales y de cuidados que lo distinguen de los modelos residenciales tradicionales. En primer lugar, destaca por su apuesta por comunidades autogestionadas, donde las personas mayores diseñan y organizan su propio entorno residencial, priorizando la autonomía, la dignidad y la buena vecindad. Esta configuración permite crear un marco de convivencia basado en el apoyo mutuo y en la participación activa en la vida comunitaria, alejándose del modelo institucional convencional.
Asimismo, el proyecto incorpora una metodología participativa estructurada, que acompaña a la comunidad en todas las fases del proceso: expansión del grupo, diseño del complejo, elaboración de normas, mudanza y gestión cotidiana. Este enfoque, sustentado en dinámicas colectivas y experiencias internacionales consolidadas, constituye una innovación clave al situar la construcción comunitaria como eje central del éxito del cohousing.
Otro de los elementos más innovadores es la integración del modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), aplicado de forma sistemática a la vida en comunidad. Este modelo, asesorado por la Fundación Pilares, garantiza que los cuidados se adapten individualmente a cada persona, incorporando la figura profesional del gestor o gestora de casos. Gracias a ello, las personas pueden permanecer en su hogar incluso en situaciones de dependencia, evitando traslados a instituciones y garantizando continuidad vital, lo que supone un avance significativo respecto a otros modelos residenciales.
Finalmente, el proyecto se caracteriza por su vocación de interacción social y territorial, concibiendo la comunidad como un agente activo dentro de su entorno. Esta perspectiva favorece la participación social, la apertura al territorio y el envejecimiento activo, reforzando el impacto positivo del cohousing más allá de sus integrantes. La combinación de autogestión, participación, modelo de cuidados personalizado y conexión con el entorno convierte a este proyecto en una propuesta innovadora y pionera para responder a las necesidades de las personas mayores.
El proyecto de cohousing representa una respuesta a las necesidades actuales de las personas mayores en materia de vivienda, cuidados y participación comunitaria. Su propuesta se fundamenta en la creación de comunidades autogestionadas que permiten envejecer con autonomía, dignidad y apoyo mutuo, integrando viviendas privadas con espacios comunes diseñados por las propias personas residentes. Este planteamiento rompe con los modelos institucionales tradicionales y pone en el centro la autonomía personal.
La metodología participativa que acompaña todo el proceso (desde la formación del grupo hasta la gestión cotidiana) constituye un elemento diferenciador clave, ya que garantiza una convivencia cohesionada y una estructura comunitaria capaz de resolver conflictos, organizarse de forma democrática y afrontar de manera conjunta los retos del día a día. Este enfoque, respaldado por experiencias internacionales, asegura la estabilidad social del proyecto y fortalece el sentido de pertenencia.
Además, la aplicación del modelo AICP supone un avance significativo en el abordaje de los cuidados en entornos colaborativos. La incorporación de la figura profesional de gestor o gestora de casos permite que los apoyos se adapten a las necesidades cambiantes de cada persona, eliminando la necesidad de trasladarse a recursos institucionales incluso en situaciones de dependencia. Con ello, se garantiza continuidad vital y una mayor calidad de vida en el propio hogar y en el seno de la comunidad.
Finalmente, el despliegue territorial del modelo demuestra su capacidad de adaptación a distintos contextos sociales y geográficos, así como su utilidad para generar impacto positivo en el entorno. La vocación de interacción con la sociedad refuerza su valor como propuesta que no solo mejora la vida de sus integrantes, sino que también contribuye a la cohesión comunitaria y al fortalecimiento del tejido social local.
En conjunto, el proyecto de cohousing de Jubilares se erige como un modelo pionero y sostenible para afrontar los retos del envejecimiento, combinando cuidados personalizados, participación, sostenibilidad social y un fuerte sentido comunitario.
El modelo Jubilares acredita un alcance territorial por su despliegue en múltiples provincias y comunidades autónomas, y cumple el criterio de ruralidad al implantarse en localidades no metropolitanas (como Cáceres/Valle del Tiétar y municipios serranos) y por su metodología de inserción comunitaria en el entorno, propia de contextos de baja densidad.