La Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, tenía por objeto proteger la salud de la población frente a los riesgos del consumo de tabaco y de la exposición al humo ambiental. En su momento, introdujo medidas relacionadas con la prevención, limitaciones a la publicidad, promoción y patrocinio; regulación de la venta y suministro de productos del tabaco, y limitaciones al consumo, poniendo el foco en la protección de menores y de personas no fumadoras.
La Ley 42/2010, de 30 de diciembre, modifica la anterior y endurece las restricciones al consumo de tabaco. Incluye la modificación de las limitaciones al consumo de tabaco (prohibición de fumar en nuevos espacios y ampliación de los espacios sin humo), la protección de menores y espacios sensibles (centros educativos y sanitarios, y parques infantiles y áreas al aire libre) y la responsabilidad de titulares de locales (obligaciones de control y señalización, y cumplimiento de la normativa).
Entre las principales claves, pone fin a las excepciones en hostelería, prohibiendo fumar en todos los establecimientos; no permite fumar en espacios públicos cerrados, amplía la prohibición de fumar en lugares frecuentados por menores, no permite fumar en determinados espacios al aire libre, además de obligar a los titulares de los locales a impedir que se fume y a señalizar correctamente los espacios sin humo.