El programa de formación y entrenamiento basado en la Atención Centrada en la Persona
Se debe a que nuestro abordaje centrado en la persona ofrece y trae consigo elementos esenciales para un cambio en la imagen de la persona, en los modelos de atención, de intervención y de actuación.
Lo innovador en nuestra práctica es que no solamente nuestros profesionales actúan desde este abordaje, sino que al capacitar y entrenar a los cuidadores en el ECP el impacto es polinizador.
No contamos con un sistema de evaluación y medición de resultados cuantitativos. Consideramos que nuestros objetivos se vienen cumpliendo a lo largo de todos estos años, que esta práctica tiene un alto impacto social, por lo cual consideramos necesario seguir replicando y expandiendo este programa.
Hemos comenzado esta práctica hace 10 años y un modo de evaluar los resultados, el éxito y la eficiencia de los tres programas que componen esta buena práctica, es que contamos con un registro que cada año se suman más participantes en cada uno de los eventos que realizamos, ya sea éste Capacitación, Contención para auxiliares gerontológicos o bien Contención para familiares.
No solamente se suman más personas, sino que algunos participantes acuden reiteradamente tanto a los diferentes módulos como a los grupos de contención. Como mencionamos anteriormente esto tiene un impacto social en toda la red profesional y familiar de cada uno de los participantes.
Los participantes comienzan a comprender y a percibir este enfoque de las relaciones interpersonales y a posteriori, a medida que van comprendiendo la teoría e integrando las actitudes rogerianas, las ofrecen al grupo y a todas sus relaciones de ayuda. Cabe destacar un cambio significativo de actitud, apertura y disponibilidad cuando comienzan a comprender los preceptos básicos de este enfoque. Van incorporando una mirada humanística de las relaciones de ayuda y reconocen con mayor facilidad cuáles son las actitudes que promueven la conexión humana y cuáles son obstáculos o factores detrimentales. Un ejemplo habitual de este proceso está relacionado con los comentarios frecuentes de los participantes sobre la dificultad de escuchar empáticamente.
Otro factor palpable en los participantes, ratificado por sus propias expresiones, es la sensación de sentirse considerados, respetados y valiosos en el espacio de aprendizaje, a diferencia de su diario quehacer. Observamos que algunos participantes logran conectar con su experiencia interna y simbolizar sus vivencias.
Al mismo tiempo comienzan a reflexionar sobre las tareas del cuidado y los desafíos existentes, y en respuesta a ese proceso, logran identificar aquello que funciona y lo que no, para poder trabajar sobre eso. Cultivan la imagen que tienen de sí mismos, y reconocen sus debilidades, fortalezas y limitaciones.
Principalmente por su capacidad de romper el aislamiento geográfico y profesional mediante el uso de la tecnología y un enfoque profundamente humano: