El Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer constituye la principal estrategia de la Unión Europea para reducir la carga del cáncer en la población, mejorar la supervivencia y la calidad de vida de las personas afectadas, y disminuir las desigualdades entre Estados miembros. El plan adopta un enfoque integral, que abarca todo el ciclo de la enfermedad: desde la prevención hasta la atención posterior al cáncer.
El documento se estructura en cuatro pilares fundamentales. El primero es la prevención, con el objetivo de evitar hasta el 40% de los casos de cáncer mediante políticas de salud pública que promuevan estilos de vida saludables. Incluye medidas sobre control del tabaco, reducción del consumo de alcohol, alimentación equilibrada, actividad física, mejora de la calidad del aire y reducción de la exposición a sustancias peligrosas.
El segundo pilar es la detección precoz, que busca ampliar y mejorar los programas de cribado del cáncer de mama, cuello uterino y colorrectal, incorporando nuevas tecnologías y garantizando un acceso equitativo en todos los países de la UE.
El tercer pilar se centra en el diagnóstico y tratamiento, promoviendo una atención oncológica de alta calidad, personalizada y basada en la evidencia. Se impulsa la creación de redes europeas de centros oncológicos, el uso de la medicina personalizada, la innovación terapéutica y el acceso equitativo a tratamientos eficaces.
El cuarto pilar aborda la calidad de vida de pacientes y supervivientes, reconociendo el impacto físico, psicológico, social y económico del cáncer. Incluye acciones para mejorar la rehabilitación, el apoyo psicosocial, la reintegración laboral y el reconocimiento de los derechos de las personas supervivientes.
De forma transversal, el plan apuesta por la investigación, la digitalización, el uso de datos sanitarios y la cooperación entre Estados miembros.