WHO guideline on the use of glucagon-like peptide-1 (GLP-1) therapies for the treatment of obesity in adults.
Geneva: World Health Organization; 2025. Licence: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.
La OMS ha emitido una recomendación condicional, con evidencia de certeza moderada para usar terapias con péptido similar al glucagon (GLP-1) como tratamiento farmacológico de larga duración. Concluye que son una herramienta eficaz para el tratamiento de la obesidad en adultos, pero deben incorporarse dentro de un modelo integral de atención crónica, acompañado de intervenciones conductuales y con fuerte enfoque en equidad, accesibilidad y seguridad a largo plazo.
Los principales beneficios se han observado en bajada de peso, mejoría de algunos parámetros cardiometabólicos y leve mejora en calidad de vida. No obstante, los tratamientos pueden generar náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, generalmente transitorios, así como otros riesgos, aunque con menos frecuencia.
El documento destaca que no existe evidencia suficiente para formular recomendaciones sobre cómo descontinuar estos fármacos. Los estudios revisados muestran que suspenderlos provoca recuperación significativa del peso perdido, lo que refuerza su consideración como terapia crónica, no temporal.
Todas las personas que reciben GLP-1 deben contar con orientación en hábitos saludables (actividad física, alimentación y reducción de sedentarismo) como parte mínima del tratamiento. Además, su implementación requiere fortalecer la atención primaria, mejorar la capacidad de seguimiento a largo plazo, asegurar la disponibilidad, financiación, logística y formación. Por otro lado, los costes de los GLP-1 son elevados y pueden afectar la equidad, por lo que se recomienda incluir estos tratamientos en paquetes de cobertura universal.
La OMS identifica varias áreas donde se necesita más investigación: efectos a largo plazo (>6 meses) sobre salud general, mortalidad y comorbilidades; criterios para seleccionar poblaciones prioritarias, impacto en fertilidad y embarazo, mejores estrategias de mantenimiento o sustitución terapéutica, y efectos en diferentes grupos de edad, etnias y niveles socioeconómicos. Dada la rápida evolución de la evidencia y la aparición de nuevos fármacos, la OMS actualizará las recomendaciones cada 6 meses.